SICIG integra procesos, criticidad, riesgos, controles, pruebas, evidencia, riesgo residual, mejora y conducción ejecutiva en un solo expediente trazable para gobiernos estatales, municipales y organismos públicos.
SICIG separa el cumplimiento normativo de la madurez efectiva. Una institución puede cumplir formalmente y, aun así, mantener procesos críticos sin cobertura, controles que no operan o riesgos residuales elevados. El sistema hace visible esa brecha.
Universo de procesos sustantivos, de apoyo, transversales e interinstitucionales; priorización sustentada y cobertura basada en riesgo.
Causa, evento, consecuencia, probabilidad, impacto, controles asociados, diseño, implementación y evidencia.
Pruebas, muestras, excepciones, conclusión, efectividad, riesgo residual y verificación posterior de acciones de mejora.
Riesgos críticos, procesos excluidos, vencimientos y deterioros se escalan a responsables y fechas compromiso.
Estado → dependencias → procesos → corresponsabilidad → prioridades → evolución. La autoridad llega a la decisión antes que al detalle técnico.
El CORE no depende de un estado. Normativa, órganos, escalas, formatos y periodicidades se configuran por entidad contratante.
La trazabilidad metodológica impide reducir el control interno a declaraciones. El riesgo residual sólo mejora cuando existe evidencia suficiente de controles que realmente funcionan.
La contratación se dimensiona por número de instituciones, usuarios, perfil normativo, migración de información, capacitación y acompañamiento.
Para gobiernos que adoptarán SICIG como sistema integral de control interno, tanto si ya cuentan con una base institucional como si requieren construirla desde cero.
Para entidades que ya cuentan con un instrumento oficial y requieren profundidad metodológica y trazabilidad.
Para contralorías, OIC, auditoría y evaluación de la efectividad real del control interno declarado.
Estados, municipios, organismos públicos, contralorías y órganos internos de control.